jueves, 17 de noviembre de 2016

EMPRESAS SOCIALMENTE RESPONSABLES ¿SÓLO UN SLOGAN?
Son o no son las empresas socialmente responsables. El objetivo primordial de las empresas es atraer clientes para vender sus productos y servicios. Elaboran estrategias para ser competitivos y tener permanencia en el mercado. Pero esta permanencia tiene un precio, ya sea por la explotación de trabajadores de la industria manufacturera, daño al medio ambiente y la paga de salarios paupérrimos.  Ante estas situaciones, individuos de la sociedad han emprendido verdaderas batallas para resarcir los daños causadas por las industrias. Asimismo, diversas ONG’s han elaborado estudios que muestran la falta de responsabilidad social de las empresas transnacionales. El presente trabajo cita algunos ejemplos de cómo las empresas no siempre son tan congruentes con la imagen que proyectan y las prácticas de sus procesos productivos.
The present essay questions the honesty of the term “Socially responsible company” that is used between local and multinational companies. This phrase has been a banner for the companies which implies to bring benefits, beyond the monetary issues, to the areas where these companies operate. However, common citizens and NGO´s have conducted investigations that show a discrepancy between the principles and values a firm pretend to have and the way it operates. As a consequence, some powerful enterprises have been fined because of this discrepancy; this work wants to reflect on this matter by citing relevant examples.  The essay is structured in five parts: introduction, abstract, development, conclusions and references.
Todos los días a través de los diversos medios de comunicación nos encontramos bombardeados por una serie de anuncios sugiriendo los beneficios de consumir los productos ofrecidos. Las empresas hacen uso de la mercadotecnia para proyectar una imagen que sea agradable para la sociedad exaltando los valores de sus productos o servicios y ser más competitivas. Ofrecer productos y servicios de calidad, precios competitivos e innovación son las prioridades. Asimismo, buscan proyectar una imagen de compromiso con la sociedad. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en los métodos, procesos y prácticas usadas por las empresas para alcanzar los compromisos de su publicidad.
No todas las empresas ya sean locales o trasnacionales son socialmente responsables y así lo señala el diario español El Mundo y su reportaje sobre el llamado libro negro: SEGUN LA OIT, unos 12 millones de niños menores de 14 años trabajan en las llamadas fabricas del sudor del Tercer Mundo produciendo la ropa, los juguetes o los ordenadores que compra Occidente. No es el único abuso de las multinacionales. Dos periodistas austriacos, Klaus Werner y Hans Weiss han pasado una larga temporada documentándose sobre estas prácticas e incluso se han hecho pasar por proveedores ante alguna de las empresas para comprobar la veracidad de los hechos. El resultado ha sido el Libro negro de las firmas de marca, editado en Austria, Alemania y Suiza por la solvente editorial Deuticke. En sus páginas relatan como en las manufacturas de Indonesia a las mujeres se las despide durante la menstruación para que no pierdan tiempo en ir al baño o como los pesticidas utilizados en algunas plantaciones han ocasionado muertes y problemas de fertilidad entre los trabajadores centroamericanos. Los negocios de muchas de estas multinacionales sirven para mantener en el poder a las dictaduras de Sudan y Birmania o financiar la guerra en El Congo. (El Mundo, 2001). Aún con estos antecedentes muchas empresas nacionales y multinacionales utilizan el término “Empresas socialmente responsables” para demostrar una imagen amigable ante la sociedad.
Pero, ¿Qué es una empresa socialmente responsable? Según el periódico mexicano El economista una empresa socialmente responsable es “aquella que incorpora a su estrategia de negocios una visión social expresada en políticas y programas, más allá de sus obligaciones legales, buscando responder satisfactoriamente a las expectativas de sus distintos grupos de interés sobre su actuación” (El Economista, 2013)
¿Realmente las empresas responden satisfactoriamente a las expectativas de sus grupos de interés? Un caso polémico sobre las empresas socialmente responsables, plasmado en el cine, fue la batalla de Erin Brockovich. En esta historia real sucedida en Estados Unidos, una empleada de un modesto bufete de abogados, enfrenta una batalla legal ante un gigante de la industria energética que contaminaba el agua subterránea en un condado del estado de California provocando enfermedades entre los habitantes de la zona. El fallo resultó favorable para Erin y los habitantes de la zona, quienes fueron indemnizados al final. Sin embargo, fue una batalla férrea en donde la empresa en cuestión utilizó todos los medios a su alcance, ya sean publicitarios o legales, para para evitar enfrentar sus responsabilidades.
La épica batalla sostenida por Erin Brockovich en contra de Pacific Gas and Electric sentó un precedente y despertó una cultura de la denuncia ante empresas altamente irresponsables con la sociedad. Actualmente, Erin Brockovich cuenta con una firma de consultoría que asesora a personas que se ven afectadas por el actuar de diversas empresas. Uno de los casos más recientes es la denuncia contra la empresa Bayer y su dispositivo anticonceptivo que presumiblemente ha afectado físicamente a usuarios del mismo.
Las empresas socialmente irresponsables no son privativas de un país. En México existen casos igualmente preocupantes. El caso Peñoles es una muestra. En 1962, investigadores de la Secretaría de Salud documentaron un caso de arsenicismo agudo en Torreón atribuido a Peñoles. Este episodio, que causó la muerte de un adulto, fue documentado en la Revista Salud Pública de México en 1964. El doctor Víctor Calderón-Salinas ha realizado diversos estudios en la zona a partir de 1986, incluyendo su tesis de licenciatura. Estos reportes provocaron denuncias de ciudadanos y de organizaciones ambientalistas sin que se les prestara atención oficial. En 1999 se publicó un estudio de Benin y sus colaboradores, de la Escuela de Medicina de Dartmouth, quienes concluyeron que en Torreón hay plomo y arsénico en niveles similares a los de otros sitios contaminados del mundo y superiores a lo que establece la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (epa) para considerarlos seguros. Sin embargo, encontraron que el cadmio está presente en Torreón con los niveles más elevados jamás reportados por la literatura científica.
A pesar de las evidencias científicas y de las denuncias que han suscitado, ha habido una inercia oficial a favor de Peñoles que provocó que el problema no se atendiera a tiempo, provocando daños en miles de niños. La empresa ha sostenido a lo largo de los años que cumple con la ley, sin precisar que la legislación ambiental mexicana es laxa y que una gran cantidad de normas oficiales dejan mucho qué desear. (La Jornada, 2001)
El término “Empresa Socialmente Responsable” va más allá de la generación de empleo. Las empresas son parte sustancial del desarrollo de la sociedad y no pueden tener una doble moral. Por un lado, se autonombran socialmente responsables y por otro afectan a la sociedad en busca de mayores utilidades económicas. El equilibrio debe permanecer, de otra manera estas empresas pagarán las consecuencias de su irresponsabilidad social junto con las autoridades que las protejan.[i]



Fokkelman M.. (2001). El Libro Negro de las Firmas de Marca. Noviembre 16, 2016, de El Mundo Sitio web: http://www.elmundo.es/cronica/2001/317/1005552045.html
Villalobos J.. (2013). La Empresa Socialmente Responsable. Noviembre 16, 2016, de El Economista Sitio web: http://eleconomista.com.mx/columnas/columna-invitada-empresas/2013/08/05/empresa-socialmente-responsable
Valdés F.. (2001). El caso Peñoles: contaminación por metales pesados en Torreón, Coahuila. Noviembre 16, 2016, de La Jornada Sitio web: www.jornada.unam.mx/2001/04/30/eco-valdez.html



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